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Canillas de AlbaidaCanillas de Albaida

Canillas de AlbaidaCanillas de Albaida

 

 

 

 

CANILLAS DE ALBAIDA

El núcleo urbano está situado en las laderas de las sierras de Tejeda y Almijara. El de la Maroma (2.068 m) es el pico más alto que se domina desde el municipio, que tiene en los cerros de la Atalaya (1.256 m) y Verde (1.326 m) sus máximas alturas.

El punto más elevado del pueblo es la explanada sobre la que se levanta la ermita de Santa Ana. El río Sayalonga, que va tomando el nombre por cada uno de los municipios por los que pasa, nace en las montañas conocidas como Loma de los Carneros (1.333 m) del término de Canillas, a cuyo paso recibe el nombre de Turvilla. Otro río, el Cájules, también riega las tierras del municipio.

HISTORIA
Algunos investigadores fechan en el siglo XIII las primeras noticias que se tienen del núcleo de población de Canillas de Albaida. Su nombre avala lo anterior, puesto que Albaida, en árabe, significa blanca. No hay duda de su procedencia islámica.
En los archivos de Al-hawz o término de Vélez, constaba Canillas de Albaida como alquería perteneciente al mismo. En 1487, tras la conquista de Vélez-Málaga por los Reyes Católicos, Canillas se suma a los requerimientos de obediencia impuestos por el rey Fernando el Católico.
En el año 1569 sigue el mismo derrotero que los restantes núcleos de la Axarquía y sus vecinos, en la mayoría moriscos, se unen a los de Cómpeta y demás pueblos de la comarca rebelándose contra la opresión de Felipe II, hasta que sus hombres fueron derrotados en la batalla del Peñón de Frigiliana.
Tras la repoblación, en la que predominan los cristianos procedentes de puntos cercanos de la provincia así como del resto de Andalucía, Canillas se desarrolla entregados sus vecinos a la agricultura, destacando en el cultivo de los viñedos, los cereales y el olivar.
En la actualidad, la economía eminentemente agrícola de Canillas de Albaida se ve reforzada con la existencia de una cooperativa textil en la que trabajan la mayoría de las mujeres del pueblo.

MONUMENTOS
El pueblo, pequeño, es en sí todo un espectáculo con su laberinto de callejones que se enredan a distintos niveles y está rodeado de una vegetación rica en pinos, monte bajo y alcornoques. De pronto una acequia da vida a unos bancales cubiertos de árboles frutales, naranjos, limoneros, albaricoques, higueras y chumberas.
Como edificios singulares, destaca la Iglesia de Ntra. Sra. de la Expectación, que data de los siglos XVI-XVII, de htmecto macizo y torre de ladrillo y mampostería, sita en la plaza, núcleo central del pueblo. Cubre su nave principal una armadura de madera. Resulta curioso el frente del soto-coro, con tribuna sobre tres arcos rebajados que asientan en tres columnas de módulo rarísimo. Asimismo, las ermitas de San Antón, también del siglo XVII, con su retablo rococó, y la de Santa Ana (siglo XVII), desde cuya explanada se divisan espléndidas vistas de las cumbres de las sierras Tejeda y Almijara.
Es importante el edificio del Ayuntamiento, en la plaza principal, que consta de tres plantas y un ático.
El paraje de Las Cuestas, calzada serpenteante de origen árabe, con firme de piedra, así como el puente, también de piedra, que une las márgenes de los ríos Cájules y Turvilla.

GASTRONOMÍA
De los platos típicos han alcanzado fama el potaje de hinojos, el ajo blanco, el choto aliñao y la calabaza frita. Son exquisitos los roscos que se fabrican artesanalmente durante las fiestas populares.

ARTESANÍA
Aunque en el municipio hay personas que fabrican fundas de garrafas, cestos y otros objetos de esparto, no se dedican profesionalmente a la artesanía.

FIESTAS
San Antón, que se celebra el domingo más cercano al 17 de enero. San Juan, el 24 de junio. Fiestas en honor de la Patrona, Ntra. Sra. del Rosario, en los últimos días de la primera semana de agosto.