La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

Auta - Altos del GomerAuta - Altos del Gomer

 

Cortijo de Auta - Altos del Gomer

El recorrido a pie desde el cortijo de Auta es de unos 7,5 km, siendo especialmente duros los tramos que corresponden a los desniveles comprendidos entre los hitos 4 y 5 (7 opcional), duración de 4 horas sin paradas. La dureza es de caracter medio, algo más duro en los tramos ya mencionados.

El agua podemos encontrarla en los hitos 5 y 8. La época recomendable durante todo el año gracias a la abundancia de agua. Es fundamental las botas de montaña que cubran los tobillos frente a torceduras, pues abundan las piedras sueltas y resbaladizas. Este recorrido al que podríamos denominar Ruta de los Peñones permite contrastar los relieves suaves y deprimidos, de terrenos arcillosos y margosos, llenos de pintorescos cortijos y peñascales, de las inmediaciones del cortijo de Auta, con los abruptos farallones de los relieves calizos del Gomer, Fraile y Doña Ana, de picos afilados y salvajes, castigados por la acción erosiva del agua carbónica.

El trazado también ofrece el atractivo sabor refrescante de las aguas cristalinas del manantial del Borbollón, espectacular salida de agua que drena la sierra del Rey entre otras. Como dato histórico, habría que recordar que el cortijo de Auta fue la cuna de Omar Ben Hafsun, axarco ilustre, de cuya revuelta se conquistó el Califato de Córdoba.

El acceso a nuestro recorrido se inicia desde la población de Riogordo, tomando en dirección norte, la pista terriza que comunica esta población con el núcleo rural de AIfarnatejo.

Si procedemos de Colmenar, el comienzo de este itinerario lo realizamos a partir del carril a mano izquierda (1) que surge a la entrada del pueblo, una vez que hayamos cruzado el puente sobre el río de la Cueva y que da acceso a la población. Este carril parte a una cota aproximada de 400 m. y se desarrolla de forma sinuosa y en buen estado del firme, hasta las inmediaciones del cortijo de Auta (2), cota 600 m. El carril posee un recorrido aproximado de 4,5 km y cruza casi al comienzo del mismo la futura carretera comarcal que circunvala esta población, en dirección Casabermeja.

El Molino de Auta, flanqueado por álamos y sauces, se asienta sobre una peña constituida por fósiles de troncos y ramas de árboles (travertinos). En su umbría, discurre el río de la Cueva haciendo poza bajo la peña. Al alcanzar el hito 2, punto en el cual dejaremos el vehículo, tomamos un carril terrizo con una cadena que da paso al cortijo, y lo rebasa por su espalda, cruzando el río de la Cueva. Esta pista o senda, se dirige a las proximidades de la cortijada de Doña Ana (4), dejando un cruce a la izquierda al comienzo del itinerario (3), y otro a la derecha a la mitad del recorrido que se dirige nuevamente a Riogordo. La senda describe curvas serpenteantes, de pendiente moderada y cómoda, que atraviesa prados de monte bajo, de naturaleza arcillosa, muy moldeados por la acción erosiva de las aguas de escorrentía, y con el telón de fondo de los impresionantes tajos y riscos calizos que irrumpen bruscamente en el paisaje. En las épocas de abundantes precipitaciones, estos campos se recubren de un tapiz vegetal de notable verdor que ofrecen desde las alturas de los tajos de este sector una bonita vista cargada de colorido. Una vez alcanzado el cortijo de Doña Ana (4), ya casi al pie de los Altos de Doña Ana, si elevamos la vista hacia el este contemplaremos la Sierra de Enmedio con sus vértices geodésicos Vilo (1416 m) y Gallo (1361 m.), por cuya falda occidental discurre de forma encajada el río Sabar y la carretera de AIfarnatejo a Mondrón.

A partir de este hito, se inicia el itinerario con mayor dureza, ya que hay que superar los desniveles más acusados, en ocasiones siguiendo la comodidad de las curvas de nivel, ya que es conveniente abandonar la pista terriza. Nosotros tomaremos dirección hacia el río Sabar, aunque conviene no descender excesivamente pues el ascenso es duro y prolongado, bordeando los Altos de Doña Ana y siguiendo alguna de las numerosas veredas de cabras que surcan el sector. El recorrido discurre entre peñas y peñones, que dejan a su falda mantos de derrubios calizos producto de la erosión y la orogenia. En algunas cavidades y umbrías se observan tapices de helechos y líquenes que recogen la humedad reinante en las piedras, ya que éstas han sufrido procesos de karstificación (disolución) que producen curiosas formas geométricas.

Una vez atravesado el espolón calizo de los Altos de Doña Ana, continuamos el recorrido a través de un corredor natural entre los Altos de Doña Ana y Gomer, con los Altos del Fraile, conocido localmente como arroyo del Talión. El desnivel es fuerte, de casi 250 m. aunque merece la pena pues ofrece las umbrías norte de los tajos, con sus piedras ruiniformes a consecuencia de la karstificación y la vegetación de hiedras trepadoras frondosas del piso mesomediterráneo.

El itinerario a través de este corredor está surcado por multitud de veredas de cabras, siendo el sustrato por el que discurre arcilloso procedente de la descalcificación de la roca, aunque salpicado por bolos y gravas de calizas sueltas, en ocasiones muy resbaladizas. Este manto arcilloso crea una cobertera de musgo e hierba que son alimentadas por la humedad que se crea en torno a algunos manantiales que descargan difusamente, fáciles de advertir por la presencia de juncos.

Una vez alcanzado la cumbre de este corredor, es decir a una cota aproximada de 1000 m. la vereda discurre sobre una especie de meseta que se halla surcada por muros de piedras abancalados; si continuamos, atravesaremos una alambrada espinosa que marca los límites comarcales a cuya caída existen dos manantiales de agua cristalina (5) que brotan de forma difusa, para conformar aguas abajo una pequeña cascada entre las paredes verticales de los altos de Gomer y Doña Ana. Obviamente, este lugar (5) invita al descanso y a reponer energías. Si todavía nos quedan fuerzas, merece la pena ascender de forma tranquila a la cumbre del alto de Doña Ana (hito 6), desde donde existe una magnífica panorámica del recorrido, con el telón de fondo de Riogordo, Montes de Málaga y el corredor Periana-Colmenar.

El Alto del Gomer se perfila a nuestro lateral de forma imponente y desafiante, y si nos detenemos a observarlo con prismáticos es posible que tengamos la suerte de advertir cabras montesas. Bien desde lo alto del pico (hito n 6) o desde los manantiales (hito n 5), continuamos nuestro recorrido con un fuerte descenso que se inicia en este lugar tomando como punto de referencia un antiguo calero del que parte una vereda de cabra que se interna en otro corredor, esta vez a espaldas del tajo de Gomer. La vereda está tapizada de piedras calizas resbaladizas, en ocasiones auténticos canchales que dificultan el seguimiento de la misma.

Al ir descendiento y a nuestra derecha, en la falda del tajo del Fraile, observamos algunos abrigos naturales derivados de la erosión química que han proporcionado refugio a algún que otro pastor. Desde este sector podemos observar el vértice geodésico de Castejón (972 m.), ya en la sierra del Rey enmascarado por encinares y coscojas, a cuyo pie se sitúan el manantial del Borbollón, y las sierras de Camarolos y Jobo que cierran la panorámica hacia el noroeste.

Al descender y ya sobre la cota 800-700 atravesamos un tramo de retamas que nos conducen mediante diversas veredas que no tienen pérdida, a un antiguo pero pintoresco cortijo encajado entre peñascales calizos que permiten el desarrollo de una tupida vegetación (hito 7) de algarrobos, encinas y acebuche.

Barranco abajo, cruzaremos una alameda de árboles de ribera que ocultan el caudal de un arrogante arroyo de aguas limpias y cristalinas que pide paso airadamente, y cuyo nacimiento se sitúa aguas arriba al pie de la sierra del Jobo. Una vez aquí, continuaremos en dirección sur, enlazando con una pista terriza que nos dirige en dirección norte hacia AIfarnatejo hasta alcanzar el resplandeciente nacimiento del Borbollón (hito 8). Este nacimiento es perfectamente observable a medida que bajamos por la pista, ya que origina a su salida una pequeña laguna algo modificada por la mano del hombre, con abundantes juncaleles y vegetación de ribera.

El nacimiento con un caudal superior a 50 l/seg. vierte sus aguas enfurecidamente hacia el cortijo de Auta, originando a su paso el río de la Cueva. Ya desde aquí. el trayecto hasta el punto de partida se desarrolla de manera cómoda y placentera. atravesando terrenos de cultivo semidesnudos. que divisan hacia el este los picos que dejamos atrás... Descripción 1: Pista terriza a la entrada de Riogordo que se dirige a Alfarnatejo. Cota 400 m. 2: Cortijo y molino de Auta (cota 560). Pista que cruza el río de la Cueva a sus espaldas. Comienzo a pié. 3: Cruce de caminos terrizos a unos 500 m. del cortijo de Auta. continuamos derechos sin desviarnos hacia el cortijo de Doña Ana. 4: Cortijo de Doña Ana (680 m.), al pie de los Altos de Doña Ana. 5: Alambrada metálica y manantiales a la cota 960 m. 6: Cumbre de los Altos de Doña Ana (opcional) a una cota de 1188 m. 7: Cortijo semiabandonado entre peñascales (cofa 700). Termina el descenso. 8: Manantial del Borbollón (cota 660). Pequeña laguna y pista de acceso al inicio del recorrido. Enlace 2. Flora y fauna El comienzo del itinerario se inicia en el piso típico termomediterráneo con abundancia de retamas. acebuche, palmito, encinas, coscojas. bolinas, aulagas. matagallos, juncos. tomillo, romero, algarrobos y almendros. Los acebuches adquieren en ocasiones tallas considerables, especialmente los desarrollados entre peñascales.

Al acceder a los relieves prominentes calizos, existe un despegue de la vegetación hacia el piso mesomediterráneo con abundancia de majuelos, espinos, hiedra, quejigos, marrubios, cardos. doradilla, uña de gato. lastonar. madreselva. liquenes y helechos. La fauna es abundante, así entre las aves destacan las perdices, tórtolas, codorniz, águila perdicera, águila real, azor, buho real; y entre los mamíferos el zorro, topillos y la cabra montés. Esta última le gusta dejarse caer entre los riscos y las paredes semiverticales del pico de Gomer.

Geología: El itinerario se inicia en terrenos de arcillas, margas y areniscas miocenas, que configuran los relieves deprimidos, para culminar en los relieves de los tajos constituidos por calizas eolíticas y pisolíticas blancas, muy karstificadas y fracturadas, del período geológico jurásico. En algunos puntos (5), se han detectado niveles muy vistosos de margocalizas y margas de tonalidad salmón, de fractura astillosa, del periodo cretácico-eoceno, que al ponerse en contacto por falla con las calizas blancas originan diversos manantiales. Son muy abundantes las fallas que compartimentan las sierras calizas así como pliegues que verticalizan las capas calcáreas. La acción conjunta de ambos fenómenos son el causante de la aparición de los tajos y escarpes.